¡Tranquilos! ¡Calma! Fuera susceptibilidades. No se azoren, que bajo este pomposo título no voy a dar el palo a nadie que pueda sentirse aludido por el mismo. Hoy me siento un poco como Pere Navarro el de la DGT. Paso a explicar los hechos.
Últimamente, y gracias sobre manera a mi posición habitual en la cola del pelotón, dispongo de una visión global y de conjunto del cada vez más nutrido grupo de atletas que integran este colectivo madrugador de Corriendo en Santander. Pues bien, ha sido gracias a esta nueva perspectiva que vengo observando, con suma preocupación, algo que cada vez está resultando más habitual: ver a un gran número de corredores que no respetan las más mínimas normas de seguridad vial y de convivencia con los automóviles.
Nada más lejos de mi intención el generar una “alarma social” con este comentario (eso se lo dejo a Federico Jiménez Losantos), pero en el periódico de hoy podemos leer un informe que coloca a España como el país europeo con la mayor tasa de atropellos mortales. Las causas son las que nos imaginamos todos: cruzar los semáforos en rojo, no comprobar si se aproxima algún vehículo, pero sobre todo, andar y cruzar por la calzada incorrectamente. Es evidente que con un poco que pongamos de nuestra parte (pues aunque rapidillos, nosotros también somos peatones) reduciremos el riesgo de accidente, y se me ocurren algunos ejemplos fáciles de cumplir: procurar ir por las aceras mejor que por las carreteras, llevar prendas con material reflectante, respetar los semáforos y los pasos de peatones o, simplemente, evitar cualquier tipo de peligro innecesario.
Nada más. Ni nada menos. Si alguien está libre de pecado, que tire la primera piedra. Sólo os recuerdo: Prudencia, prudencia.
Últimamente, y gracias sobre manera a mi posición habitual en la cola del pelotón, dispongo de una visión global y de conjunto del cada vez más nutrido grupo de atletas que integran este colectivo madrugador de Corriendo en Santander. Pues bien, ha sido gracias a esta nueva perspectiva que vengo observando, con suma preocupación, algo que cada vez está resultando más habitual: ver a un gran número de corredores que no respetan las más mínimas normas de seguridad vial y de convivencia con los automóviles.
Nada más lejos de mi intención el generar una “alarma social” con este comentario (eso se lo dejo a Federico Jiménez Losantos), pero en el periódico de hoy podemos leer un informe que coloca a España como el país europeo con la mayor tasa de atropellos mortales. Las causas son las que nos imaginamos todos: cruzar los semáforos en rojo, no comprobar si se aproxima algún vehículo, pero sobre todo, andar y cruzar por la calzada incorrectamente. Es evidente que con un poco que pongamos de nuestra parte (pues aunque rapidillos, nosotros también somos peatones) reduciremos el riesgo de accidente, y se me ocurren algunos ejemplos fáciles de cumplir: procurar ir por las aceras mejor que por las carreteras, llevar prendas con material reflectante, respetar los semáforos y los pasos de peatones o, simplemente, evitar cualquier tipo de peligro innecesario.
Nada más. Ni nada menos. Si alguien está libre de pecado, que tire la primera piedra. Sólo os recuerdo: Prudencia, prudencia.
3 comentarios:
buena entra , narrada como solo tú sabes hacerlo y además quiero decir que yo pertenezco al grupo de las IMPRUDENTES lo confieso, y por mi parte intentaré hacer honor a mi nombre prudencia , prudencia y practicar con el ejemplo.
Besos para todos y todas
¿por que ha contestado solo Pruden?
¿te lo tengo que explicar Jose ?
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