Tradicionalmente el viernes era día de trote ligero, conversación agradable, baño de ola e invitación a los no iniciados a acompañarnos en el paseo. En palabras del coach, el viernes es día de regeneración muscular. Yo empecé a correr un viernes. Ahí es nada.
Los aproximadamente seis kilómetros y medio del recorrido nos permiten disfrutar de algunos de los iconos más importantes para cualquier S.T.V. (Santanderdetodalavida, para nuestros lectores foráneos) que se precie: Piquio, hotel Sardinero, Casino, restaurante Rhin, palacio de la Magdalena, las balsas de Vital Alsar, las focas, el camello, las 1ª y 2ª playa de El Sardinero, el Cormorán, el Chiqui, la Mansión de los nietísimos, Mesones, el campo del Racing o el monumento a los Hermanos Tonetti (deben ser éstos milagreros de creciente devoción, ya que hoy aparecían llenos de ramos flores). Recuerdo que se tardaban en torno a los 36 / 37 minutos en realizar la ruta.
Pues bien, en los últimos tiempos se está constatando una rebaja considerable en los tiempos que no auguran nada bueno: pasamos a 35 minutos sin apenas darnos cuenta, 34 y medio, 34, hasta llegar a los 33 minutos y medio de hoy. ¿Cómo hemos llegado a este punto? Varias son las razones: exhibicionismos baratos, piques con extraños que no conducen a nada, conversaciones subidas de tono que aceleran los ritmos cardiacos y de carrera,… toda una serie de despropósitos dirigidos por y desde el grupo de los “neocons”, que están acabando con la filosofía del viernes.
Hoy mismo ya hemos visto como algunos defensores acérrimos de esta opción (José Manuel, Kun o el Pájaro Guía) han realizado la salida por su cuenta y a sus ritmos, mostrando de este modo su disconformidad con la deriva que está tomando este día de la semana. Desde aquí pido una vuelta a la cordura y al raciocinio, una recuperación del “espíritu del viernes” que me parece se está perdiendo. Para la próxima, recordad: es viernes, un puntín menos.
Los aproximadamente seis kilómetros y medio del recorrido nos permiten disfrutar de algunos de los iconos más importantes para cualquier S.T.V. (Santanderdetodalavida, para nuestros lectores foráneos) que se precie: Piquio, hotel Sardinero, Casino, restaurante Rhin, palacio de la Magdalena, las balsas de Vital Alsar, las focas, el camello, las 1ª y 2ª playa de El Sardinero, el Cormorán, el Chiqui, la Mansión de los nietísimos, Mesones, el campo del Racing o el monumento a los Hermanos Tonetti (deben ser éstos milagreros de creciente devoción, ya que hoy aparecían llenos de ramos flores). Recuerdo que se tardaban en torno a los 36 / 37 minutos en realizar la ruta.
Pues bien, en los últimos tiempos se está constatando una rebaja considerable en los tiempos que no auguran nada bueno: pasamos a 35 minutos sin apenas darnos cuenta, 34 y medio, 34, hasta llegar a los 33 minutos y medio de hoy. ¿Cómo hemos llegado a este punto? Varias son las razones: exhibicionismos baratos, piques con extraños que no conducen a nada, conversaciones subidas de tono que aceleran los ritmos cardiacos y de carrera,… toda una serie de despropósitos dirigidos por y desde el grupo de los “neocons”, que están acabando con la filosofía del viernes.
Hoy mismo ya hemos visto como algunos defensores acérrimos de esta opción (José Manuel, Kun o el Pájaro Guía) han realizado la salida por su cuenta y a sus ritmos, mostrando de este modo su disconformidad con la deriva que está tomando este día de la semana. Desde aquí pido una vuelta a la cordura y al raciocinio, una recuperación del “espíritu del viernes” que me parece se está perdiendo. Para la próxima, recordad: es viernes, un puntín menos.
2 comentarios:
Fredo ¿no será el reloj el que no funciona bien? porque yo sigo llegando tarde al curro ;-)
Cuidaros
Al Shalalf se está volviendo un señorito. Mucho material "de marca", pero poco espíritu de superación.
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