Este mes está siendo realmente duro por la abundancia de carreras, que se han concentrado más debido a la suspensión y cambio de fechas causados por la ciclogénesis explosiva. Como dice el tango “mi cuerpo enfermo no resiste más”, vamos, que no me pienso poner en una línea de salida hasta dentro de un mes, por lo menos. Y eso que he disfrutado a tope y me lo he pasado dpm.
Hace dos domingos fuimos Luis, Txapel y el que suscribe a “una carrera que no debería existir”, Sahara Cross de Ormaiztegi, comarca del Goierri, Gipuzkoa, 10 km, pero, sobre todo, para tener presente al pueblo saharaui y colaborar, todo apoyo es poco, en hacer una miguita menos extremas sus condiciones de vida en los campos de refugiados del Tinduf, en los que malviven, lejos de su tierra, desde hace más de 30 años.
Salimos a las 8 de Marisma, donde tuvimos despedida oficial de la Presi y su séquito (Heidi, Pulen y el Gran Khun), y en un par de horas, por gentileza de nuestro patrocinador Ascensores IMEM, después de una paradita a tomar café, estábamos bajo el viaducto diseñado por Eiffel., recogimos los dorsales de élite que nos correspondieron, cuando nos identificamos, los organizadores nos agradecieron especialmente el que estuviéramos allí -éramos los más lejanos-, y, después de los preparativos habituales, a correr.
Salimos desde la primera fila como flechas, claro, que no había marroquíes; Txapel aguantó con los gallos un par de km, después, la carrera y las carreras de la semana anterior nos pusieron en nuestro sitio y a disfrutar. El recorrido era exigente, casi todo por asfalto pero con una salida a una senda, por la falda de un monte, con dos o tres cuestecitas que se hacían durillas. Estaba todo el pueblo -es una localidad pequeña- en la calle, por lo que había mucha animación, sobre todo en la zona de meta y contrameta por la que se pasaba varias veces. Buen ambiente de carrera y a la llegada música, caldo calentito, pinchos de txistorra recién hechos, bebidas, dulces, sorteo (nos llevamos una botella de vino y una morcilla). Después hubo una carrera más corta para chavales y enanitos con sus aitas, mientras charlábamos con gente de por allí y una amable ama nos ofrecía un té árabe recién hecho por una saharaui.
Nos despedimos de los organizadores hasta el año próximo, ducha calentita y reconfortante en el polideportivo, y a la sidrería que nos recomendaron: tortilla de bacalao, tacos de bacalao con pimiento verde, chuleta y otra, queso, membrillo y nueces, todo ello regado por abundante sidra, muy buena, elaborada en el propio caserío.
A la vuelta, Luis se convenció de que la “macchina” andaba y la exprimió, mientras se desarrollaba una muy interesante conversación sobre “el amor, las mujeres y la vida?” -ya sabemos, Justiciero, que Schopenhauer no es un piloto de F1- de la que aprendí mucho.
Este año nuestra presencia en tan importante iniciativa se ha multiplicado por tres; esperemos que en la próxima se produzca, al menos, el mismo incremento.
En las duchas, un txabalote nos comentó que este año había habido menos pintxos; que él va a las carreras en función de la comida que dan después y que se notaba que había bajado; que la mejor carrera para eso es una que hay en enero en Betelu (Navarra), que ahí sí que te pones hasta las orejas de comer de todo. Queda dicho.
También en el polideportivo, otro chaval, de Pamplona, después de ver nuestras camisetas, nos dijo que se había enterado de la existencia de la carrera y de la iniciativa por este blog, lo que no dejó de hacernos cierta ilusión.
Magnífico día, bien aprovechado, excelentes compañeros. Gracias desde aquí a Roki, a Juan L. y al resto de organizadores por su fantástica labor. Espero veros a todas en la próxima edición. Agur y tal.-
Hace dos domingos fuimos Luis, Txapel y el que suscribe a “una carrera que no debería existir”, Sahara Cross de Ormaiztegi, comarca del Goierri, Gipuzkoa, 10 km, pero, sobre todo, para tener presente al pueblo saharaui y colaborar, todo apoyo es poco, en hacer una miguita menos extremas sus condiciones de vida en los campos de refugiados del Tinduf, en los que malviven, lejos de su tierra, desde hace más de 30 años.
Salimos a las 8 de Marisma, donde tuvimos despedida oficial de la Presi y su séquito (Heidi, Pulen y el Gran Khun), y en un par de horas, por gentileza de nuestro patrocinador Ascensores IMEM, después de una paradita a tomar café, estábamos bajo el viaducto diseñado por Eiffel., recogimos los dorsales de élite que nos correspondieron, cuando nos identificamos, los organizadores nos agradecieron especialmente el que estuviéramos allí -éramos los más lejanos-, y, después de los preparativos habituales, a correr.
Salimos desde la primera fila como flechas, claro, que no había marroquíes; Txapel aguantó con los gallos un par de km, después, la carrera y las carreras de la semana anterior nos pusieron en nuestro sitio y a disfrutar. El recorrido era exigente, casi todo por asfalto pero con una salida a una senda, por la falda de un monte, con dos o tres cuestecitas que se hacían durillas. Estaba todo el pueblo -es una localidad pequeña- en la calle, por lo que había mucha animación, sobre todo en la zona de meta y contrameta por la que se pasaba varias veces. Buen ambiente de carrera y a la llegada música, caldo calentito, pinchos de txistorra recién hechos, bebidas, dulces, sorteo (nos llevamos una botella de vino y una morcilla). Después hubo una carrera más corta para chavales y enanitos con sus aitas, mientras charlábamos con gente de por allí y una amable ama nos ofrecía un té árabe recién hecho por una saharaui.
Nos despedimos de los organizadores hasta el año próximo, ducha calentita y reconfortante en el polideportivo, y a la sidrería que nos recomendaron: tortilla de bacalao, tacos de bacalao con pimiento verde, chuleta y otra, queso, membrillo y nueces, todo ello regado por abundante sidra, muy buena, elaborada en el propio caserío.
A la vuelta, Luis se convenció de que la “macchina” andaba y la exprimió, mientras se desarrollaba una muy interesante conversación sobre “el amor, las mujeres y la vida?” -ya sabemos, Justiciero, que Schopenhauer no es un piloto de F1- de la que aprendí mucho.
Este año nuestra presencia en tan importante iniciativa se ha multiplicado por tres; esperemos que en la próxima se produzca, al menos, el mismo incremento.
En las duchas, un txabalote nos comentó que este año había habido menos pintxos; que él va a las carreras en función de la comida que dan después y que se notaba que había bajado; que la mejor carrera para eso es una que hay en enero en Betelu (Navarra), que ahí sí que te pones hasta las orejas de comer de todo. Queda dicho.
También en el polideportivo, otro chaval, de Pamplona, después de ver nuestras camisetas, nos dijo que se había enterado de la existencia de la carrera y de la iniciativa por este blog, lo que no dejó de hacernos cierta ilusión.
Magnífico día, bien aprovechado, excelentes compañeros. Gracias desde aquí a Roki, a Juan L. y al resto de organizadores por su fantástica labor. Espero veros a todas en la próxima edición. Agur y tal.-
Fotos nuestras y de Ángel Elorza (podéis ver todas las de la carrera en su galería
http://www.flickr.com/photos/angelelorza/ )
http://www.flickr.com/photos/angelelorza/ )
8 comentarios:
¿La chapela era obligatoria o empieza a ser un amuleto?
desde luego que el único bien preparado es Jesús, que se ha mimetizado perfectamente para Guipuzcoa. ¿por que no lleváis la bandera de Cantabria? esos colores no van nada con nuestra equipacion
Perdón, pero creo que no era una chapela, era una boina.
Estupenda crónica amigo Ansar, casi tan buena como el día que pasamos por el Goierri, lo que me preocupa es que una carrera con un sesgo tan solidario y humanitario, solo le haya inspirado al compañero y también amigo Al Shalalf un comentario jocoso sobre el atuendo de Jesús, y digo que me preocupa porque siendo él tan sensible y solidario esta vez ha estado muy frio y huidizo. Contrasta esta actitud con su locuacidad y la apología con que trata la carrera de Colindrés. ¿Será tal vez por quien la organiza?, a fin de cuentas que más da Txapela, boina o albarcas...
Jose, tal vez los colores de la bandera de la RASD no vayan con nuestra equipación, pero representan el sufrimiento de todo un pueblo (el saharaui) y eso es importante.
Una gran crónica para una gran causa, amigo Ánsar. Me gustaría no tenerla que correr porque no hiciese falta, pero me temo que al año que viene me tenga que unir a la expedición cántabra. Además, si dan de comer bien, para qué queremos más.
Salud y R. para todos.
Oa quiere, Khun-
Ansar decídete, o boina o buff, lo de tu melena al viento parece ser que no se lleva mucho.
¡¡Como os vea Revilluca con esa bandera....!!!
joder, Luis, no lo tomes tan a pecho, que lo mismo hubiera dicho si fuera la bandera de España, claro que alli encontrar una un pelin complicado
Nada de tomarlo a pecho Jose Manuel, ya veo que no he andado muy fino con la ironía.
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