EL PLANTEAMIENTO.
El domingo fue un día especial y puedo decir que estoy contento de lo que pasó en Milán, aunque (siendo sincero) yo iba con otras expectativas más optimistas. El viaje lo habíamos preparado con tiempo y la conexión directa de Ryannair lo facilitaba mucho. De todas formas, me extrañó algo no encontrarme con casi ningún español. Lo cerca que está y los vuelos baratos desde distintas partes de España me hicieron creer que iba a poder practicar español. Pero vayamos por partes. Empezado el Maratón (Maratona, en italiano) en las afueras (muy, muy a las afueras) de Milán. Era la última estación, de la última línea de metro. La salida era a las 9:20 y desde la organización aconsejaban coger un tren que partía a las 7:27. Tocaba madrugón y desayuno a las 6:30 con un comedor el hotel lleno de atletas italianos. La noche había sido dura con un sueño intranquilo y pesadilla incluida (sueño que me da un ataque de apendicitis, y no os digo más).
La ida en el metro es memorable. Vamos como piojos en costura y tardamos en llegar media hora. Me parece curioso que hay muy pocas mujeres y que todos hablamos de lo mismo (“¿Quanto tempo ci vuoi facere?”) antes de la carrera. Alcanzo la salida una hora antes y empieza la tensa espera. Cuando estoy calentando se me acerca uno y me dice (en españolo): “mira, mira corriendoensantander”. ¿De dónde sois? De Euskadi, muy cerquita de Cantabria, me aclaran. No les vuelvo a ver. Son tres vascos como armarios y me temo que no fueron a mi ritmo. Qué gracia! ¿Conocerían este nuestro blog? Me extrañaría, pero por si acaso no me hago ilusiones, y sigo calentando y miccionando casi sin parar (la hidratación del día anterior me causa estragos). Un helicóptero nos vigila. La avenida es grande y compruebo que no hay ni de churro los 8.000 atletas que dicen.
EL NUDO.
No debo ocultarlo. Quería aproximarme a las 4 horas en esta Maratón. Pensaba que había entrenado bien, con algún bache normal. Pero yo estaba contento en general. Dan la salida y el personal sale despavorido. Por mi condición personal y brillante currículum me ponen en el sector naranja. Bien, porque es mi color preferido; mal porque es el pelotón de los últimos. La primera parte de la carrera es nerviosa. Es un recorrido feo (horroroso). No vamos por la parte noble de la ciudad precisamente, sino por el equivalente de Orcasitas o Moratalaz en Madrid. La gente nos ignora y no aplaude nadie. Y aunque trato de ir a mi ritmo, empiezo demasiado fuerte. Hay que empezar más despacio, si no las fuerzas peligran. Se hacen grupos que son peculiares con gente que va a mi ritmo más o menos. Hago los primeros diez mil en algo menos de 58 minutos, y enseguida llega la media sin llegar a las 2 horas. Aunque no me obsesiono, en esta primera mitad voy con el globo de las 4h, más o menos. Voy con buen ánimo y me apetece seguir corriendo. He quedado con Marta y las niñas en la Media, pero no las veo.
Me encuentro bien. No recuerdo bien en qué pienso, pero me uno a un grupo de alemanas con un alemán. Van con un ritmo cómodo y estamos en la parte bonita de la ciudad, pero en el avituallamiento del Km. 25 hay un pequeño lío y se van hacia delante. Creo que el alemán me mira mal. Que les den. Pero, ay amigos!! Se van los alemanes y empiezan los problemas. Primero me da un calambre en los isquiotibiales (o como se diga) de la pierna izquierda. Mierda. Un inconveniente contra el que estaba yo no preparado, ¿la causa? No sé, imagino que un poco de todo. Decido ir más despacio.
EL DESENLACE.
Primero es la pierna izquierda. Paro un poco y empiezo a sentir mejoría, pero luego viene la otra pierna y más de lo mismo. Mantengo la calma, se me pasa y cojo el ritmo. No ha sido para tanto. Aunque he perdido el globo de las 4 horas, me da igual. Es el Km 30 y faltan 12. Es como un sábado corto. Está chupado. Pero aún falta lo peor... Se me empiezan a agarrotar las piernas y decido dejarme coger por el globo de las 4h 15m. Paso por la cárcel de Milán y me animan desde las ventanas (¡Dios mío, hasta los presos están más alegres que yo!). El resto os lo podéis imaginar. Voy a mi aire porque si fuerzo me vienen los calambres. Se me acerca un italiano (Stephano, según su camiseta) y me da agua y me dice: “bravi, bravi”. Pero, sinceramente, voy ya algo derrotado, aunque ahora mucha gente me anima. Hago examen de conciencia. Que si no ha hecho suficientes kilómetros, que si no hago muchas pesas, que si la alimentación, que si bla, bla, bla,... El último km. es el peor de mi vida. Pero al final están mis chicas y me dan aliento para el final. Sin ellas no llego.
Llego y no me lo creo. Hago 4h 16m según mi reloj. La organización me adjudica una propina de dos minutos más. Pienso en la larga lista de agravios de Italia con España: robos de baloncesto con Meneghin, el codazo de Tasotti a Luis Enrique y hasta en la ayuda de Mussolini al ejército levantado contra la República. Ahora que estoy en frío, no creo que les demande.
Siento la extensión del comentario, pero para acabar me vienen a la cabeza los versos de Quevedo: “Miré los muros de la Patria mía/ si un tiempo fuertes ya desmoronados/ de la carrera de la edad cansados”. Creo que necesito un par de semanitas de descanso y empezar a correr ya.
Muchas a gracias a todos por vuestro cariño y apoyo. Os quiere Kun.
P. S. Lo peor de todo, la camiseta. Recuerda demasiado a la que nos esponsorizó Manuel Mora, Seguros y Reaseguros. Os la enseño el sábado.
El domingo fue un día especial y puedo decir que estoy contento de lo que pasó en Milán, aunque (siendo sincero) yo iba con otras expectativas más optimistas. El viaje lo habíamos preparado con tiempo y la conexión directa de Ryannair lo facilitaba mucho. De todas formas, me extrañó algo no encontrarme con casi ningún español. Lo cerca que está y los vuelos baratos desde distintas partes de España me hicieron creer que iba a poder practicar español. Pero vayamos por partes. Empezado el Maratón (Maratona, en italiano) en las afueras (muy, muy a las afueras) de Milán. Era la última estación, de la última línea de metro. La salida era a las 9:20 y desde la organización aconsejaban coger un tren que partía a las 7:27. Tocaba madrugón y desayuno a las 6:30 con un comedor el hotel lleno de atletas italianos. La noche había sido dura con un sueño intranquilo y pesadilla incluida (sueño que me da un ataque de apendicitis, y no os digo más).
La ida en el metro es memorable. Vamos como piojos en costura y tardamos en llegar media hora. Me parece curioso que hay muy pocas mujeres y que todos hablamos de lo mismo (“¿Quanto tempo ci vuoi facere?”) antes de la carrera. Alcanzo la salida una hora antes y empieza la tensa espera. Cuando estoy calentando se me acerca uno y me dice (en españolo): “mira, mira corriendoensantander”. ¿De dónde sois? De Euskadi, muy cerquita de Cantabria, me aclaran. No les vuelvo a ver. Son tres vascos como armarios y me temo que no fueron a mi ritmo. Qué gracia! ¿Conocerían este nuestro blog? Me extrañaría, pero por si acaso no me hago ilusiones, y sigo calentando y miccionando casi sin parar (la hidratación del día anterior me causa estragos). Un helicóptero nos vigila. La avenida es grande y compruebo que no hay ni de churro los 8.000 atletas que dicen.
EL NUDO.
No debo ocultarlo. Quería aproximarme a las 4 horas en esta Maratón. Pensaba que había entrenado bien, con algún bache normal. Pero yo estaba contento en general. Dan la salida y el personal sale despavorido. Por mi condición personal y brillante currículum me ponen en el sector naranja. Bien, porque es mi color preferido; mal porque es el pelotón de los últimos. La primera parte de la carrera es nerviosa. Es un recorrido feo (horroroso). No vamos por la parte noble de la ciudad precisamente, sino por el equivalente de Orcasitas o Moratalaz en Madrid. La gente nos ignora y no aplaude nadie. Y aunque trato de ir a mi ritmo, empiezo demasiado fuerte. Hay que empezar más despacio, si no las fuerzas peligran. Se hacen grupos que son peculiares con gente que va a mi ritmo más o menos. Hago los primeros diez mil en algo menos de 58 minutos, y enseguida llega la media sin llegar a las 2 horas. Aunque no me obsesiono, en esta primera mitad voy con el globo de las 4h, más o menos. Voy con buen ánimo y me apetece seguir corriendo. He quedado con Marta y las niñas en la Media, pero no las veo.
Me encuentro bien. No recuerdo bien en qué pienso, pero me uno a un grupo de alemanas con un alemán. Van con un ritmo cómodo y estamos en la parte bonita de la ciudad, pero en el avituallamiento del Km. 25 hay un pequeño lío y se van hacia delante. Creo que el alemán me mira mal. Que les den. Pero, ay amigos!! Se van los alemanes y empiezan los problemas. Primero me da un calambre en los isquiotibiales (o como se diga) de la pierna izquierda. Mierda. Un inconveniente contra el que estaba yo no preparado, ¿la causa? No sé, imagino que un poco de todo. Decido ir más despacio.
EL DESENLACE.
Primero es la pierna izquierda. Paro un poco y empiezo a sentir mejoría, pero luego viene la otra pierna y más de lo mismo. Mantengo la calma, se me pasa y cojo el ritmo. No ha sido para tanto. Aunque he perdido el globo de las 4 horas, me da igual. Es el Km 30 y faltan 12. Es como un sábado corto. Está chupado. Pero aún falta lo peor... Se me empiezan a agarrotar las piernas y decido dejarme coger por el globo de las 4h 15m. Paso por la cárcel de Milán y me animan desde las ventanas (¡Dios mío, hasta los presos están más alegres que yo!). El resto os lo podéis imaginar. Voy a mi aire porque si fuerzo me vienen los calambres. Se me acerca un italiano (Stephano, según su camiseta) y me da agua y me dice: “bravi, bravi”. Pero, sinceramente, voy ya algo derrotado, aunque ahora mucha gente me anima. Hago examen de conciencia. Que si no ha hecho suficientes kilómetros, que si no hago muchas pesas, que si la alimentación, que si bla, bla, bla,... El último km. es el peor de mi vida. Pero al final están mis chicas y me dan aliento para el final. Sin ellas no llego.
Llego y no me lo creo. Hago 4h 16m según mi reloj. La organización me adjudica una propina de dos minutos más. Pienso en la larga lista de agravios de Italia con España: robos de baloncesto con Meneghin, el codazo de Tasotti a Luis Enrique y hasta en la ayuda de Mussolini al ejército levantado contra la República. Ahora que estoy en frío, no creo que les demande.
Siento la extensión del comentario, pero para acabar me vienen a la cabeza los versos de Quevedo: “Miré los muros de la Patria mía/ si un tiempo fuertes ya desmoronados/ de la carrera de la edad cansados”. Creo que necesito un par de semanitas de descanso y empezar a correr ya.
Muchas a gracias a todos por vuestro cariño y apoyo. Os quiere Kun.
P. S. Lo peor de todo, la camiseta. Recuerda demasiado a la que nos esponsorizó Manuel Mora, Seguros y Reaseguros. Os la enseño el sábado.
18 comentarios:
¡GRANDIIIIISIMO KUN!, crónica digna de ser guardada entre las antologías de nuestro blog, felicidades por ella y por la fuerza de voluntad y el empeño con que afrontas tus propios retos.
Luis
Bravo, bravo, GRAN KHUN, enhorabuena por esa maratona, no te preocupes todo vale para aprender a correr, no solo se aprende de las buenas carreras, de las que nos cuestan más sacamos todo lo que llevamos dentro a todos los niveles y de eso sí que se aprende.
algo había adelantado il corriere dello sport pero ni parecido a lo que cuentas, observo ademas que los únicos que se dieron cuenta de tu condición de letrado fueron los de la cárcel. Bravi caro amico
¡¡Fantástico!! Cualquiera que termina y, sobre todo, prepara un maratón merece mi más profundo reconocimiento y respeto. Pues otra experiencia más para tu ya amplio zurrón atlético.
Felicidades también por la crónica y en un día tan señalado como hoy. ¡¡Salud y República, Compañero!!
Estoy cabreado,que a nuestro Kun no le hayan tratado como a él se merece me pone de mal humor.
Los alemanones que no esperaron a nuestro amigo cuando más lo necesitaba....no me lo puedo creer...También tú Kun,tenias que haber seguido la estela de..por ejemplo Monica Bellucci,o de Ornela Mutti,Sara tommasi.
Un abrazo,y me alegra que ya estés en casa.
boti.
Grande hermano Kun. Luego os meten tres los periquitos, claro cansado como un perro luego no rindes.
Gran noticia tu presencia y disputa de la maratón, pido mil perdones por no haberla incluido en el calendario oficial del Club, por lo que queda absolutamente descalificada de facto y no será tomada en consideración.
En resumen, como si no la hubieras corrido.
Sé que es una medida disciplinaria severa, pero quien mejor que tú para entender estos avatares reglamentarios impuestos.
Best regards....
Nos vemos algún sábado sabadete...
FELICIDADES Gan Kun ,eres muy valiente, el relato me ha encantao por un momento me sentí dentro de la carrera .Me ha dicho Iker que has estado allí esta mañana y que te veia bien ,me alegro . Espero verte pronto y cuentes más cosas.Besos
Por fin sé quién eres, gran Kun ( o eso creo ).
Mi más cordial enhorabuena por tu proeza. 4 h. 16 minutos, fantástico, déjate de chorradas, fantástico. Ya quisiera yo tardar 6 horas, y mira lo atlético y musculado que soy.
Me ha encantado el relato, incluida la cita de Quevedo ( ya era hora un poco de cultura en el blog ).
Y lo de los italianos, Mussolini y demás.
Por cierto, a la piscina va una italiana, que solo me habla a mí ,dígase todo,( como el chino ), que es de Milán.
Gran Kun, a partir de ahora te empezaré a respetar e incluso admirar.
Enhorabuena, por fin un jurista se luce.
mariconnnn!!!
por supuesto que es broma. para mi sigues siendo el GRAN KHUN. impresionante lo narrado y emotivo.
Enhorabuena por el logro y Telicidades por el relato, verdaderamente buenisimo.
Fantástico Khun, otra carrera, otra experiencia y… otro triunfo. No lo dudes, otra gran victoria. Milano volvió a ser parte del imperio. Recupérate pronto de las heridas de la (pa)liza y vuelve!!!
Los versos de D. Francisco son muy apropiados para el día después de tu épica y agotadora carrera, pero, como sabes, también escribió: “Su cuerpo dejará, no su cuidado/Serán ceniza, mas tendrá sentido/ Polvo serán, mas polvo enamorado.” Aplicate el cuento.Besos.
ánsar.-
Amigo y hermano Kun;
Siento ser yo el que te describa la cruda realidad y abra tus ojos.
¡¡ Deja el deporte !!
¡¡ Deja la disciplina de este histórico club !!
¡¡ No te arrastres por la pista !!
Tu familia lo agradecera. No puedo imaginarme esas niñas esperando al padre acalambrado.
Esas alemanas, (supongo hermosas y entradas en carnes), dejandote en la carretera.
Una lástima que no te encarcelasen en Milan, ya veo que estuviste cerca.
Tu amigo que bien te quiere...
Pajarín....
Gracias por tu valiente comentario, Sebio. El espíritu de la transición, el cambalache y el permanente pasteleo de este blog ha terminado. ¡¡Qué mejor que un viaje al Maratón de Milán para celebrar el fin de la "omertá"!!
Totalmente de acuerdo con Al..... ( eres Alfredo, ¿ no ? ) y Sebio.
Querido Kun, debo decirte que vaya puta mierda de maratón te has cascado.
Suerte tienes de no haber acabado en prisión, entre barrotes, mientras esas ardorosas alemanas se mofaban de ti..., en libertad.
pd.: mañana no correré, pues tengo otra correría cultural por la capital.
Que poco coraje Pajarín, Alf y Juti..., vais a romper la omertá en este momento y con el hermano Khun, cuando habéis tenido oportunidades múltiples y pintiparadas para hacerlo con otros miembros del club. Claro es más fácil hacerlo abusando de la bonomía y el carácter apacible del gran Khun, pero no os fiéis, me consta que tras ese perfil afable y tranquilo de Angel, se oculta un auténtico depredador, que os sirva de aviso.
Para nada estoy de acuerdo con vuestras malignas intenciones, la actuación del Khun en Milán se aproxima a lo épico, no me cabe ninguna duda.
¡Qué tropa!
Luis
Que no Kun, que tu color es el fucsia!!Primer error ¿que haces tu en la zona naranja?Con todo el populacho ¡¡que horror!!olor a reflex, a camisetas sintéticas, a miedo en forma de transpiración...te creía yo con un poco más de glamour.
Segundo error ¿que haces hablando con los vecinos del este? ¡¡a esos ni agua!!! (solo a Magic y al químico) que lo único que hacen es minar la moral de uno.
Tercer error, vas y te unes con unos alemanones, con lo secos que son ¿de que pensabas hablar con ellos? ¿de la paz y los trienios?Ay KUN!!!
Y cuarto error y por ser el último el más relevante....NO SE TE VUELVA A OCURRIR CORRER OTRA MARATONA DONDE CASI NO HAYA MUJERES...seguro que son una caca.
(Tengo más errores pensados, que lo sepas)
Por cierto..¡¡¡¡ENHORABUENA MAQUINA!!!! te has metido entre pecho y espalda 42kms y eso, solo está a la altura de los GALLOS.
Y sobre los calambres ¿te hidrataste bien?
PD: Los más enrollaos los presos, pa que luego digan
Espero tu relato en directo, disfruta del éxito con tus chicas.
Amigo Luis. Menos mal que todavía hay gente honrada y sana como tú. Dispuesta a rememorar el sano espíritu de entendimiento de la transición; la colaboración entre distintos y la defensa de la pluralidad. Contigo da gusto. No como con otros. Llenos de rencor y
de resentimiento y de inquina. Así va el país. Además, he estado investigando, y en la Mafia siciliana la ruptura de la Omertá se castiga con la pena capital. Amigos, el sábado promete.
Hermana Ana. Tienes toda la razón. Me va mucho más el fucia. Aunque llevé con orgullo y poderío (hasta el Km 30) los colores de nuestro club. Por cierto, no se me ocurrió hablar con las alemanas de paz y trienios.
Nos vemos
Os quiere a todos (menos a tres).
K.
48 horas después de las incendiarias soflamas que hemos leído, se echa en falta un comunicado oficial del Club en defensa del ilustre miembro atacado por ese grupúsculo de pérfidos radicales. Lo entiendo, la Presidenta y sus secuaces prefieren estar en la Gala del Atletismo de Cantabria, donde la bebida está garantizada, antes que dando la cara por un compañero. Interesante la salida (de tono) del ex-camarada Luigi en defensa del orden constitucional del club, los principios fundamentales de su movimiento fundacional y el "status quo" imperante. Así que no le ví en la Complutense el otro día. Triste, muy triste, el silencio cómplice de la mayoría de asociados al Club, seguidores del mismo y numerosísimos lectores de este influyente blog. ¿Acaso todos los que callan otorgan? Amigo Kun, la soledad del corredor de fondo era esto.
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