
Hola amigos, no soy muy amigo de contar batallas, pero ante la insistencia y preocupación del señor Cascos, tanto por el estado de mi salud como por saber de la carrera, os voy a contar algo de lo que pasé en la Costa Brava Extrem.
Los pasados 23, 24 y 25 de Abril, fui a correr esta carrera por etapas a Gerona, acompañado de mi amigo Valentín, fueron 180 km repartidos en tres etapas.
La primera el viernes a las tres de la tarde de 25 km, con contínuos subes y bajas desde Blanes a Tossa de Mar, recorrido rompepiernas muy rápido y bastante duro, al final de la etapa tuve unos calambres en los gemelos, pero nada destacable, como en esta etapa, confluíamos corredores de tres modalidades, sabía que iba de los primeros, pero no que iba el primero de la modalidad larga, así que fue toda una sorpresa, cuando llegué y me dijeron que era el quinto de la general y el primero de la modalidad extreme, Valentín entró detrás mío, así que estábamos muy contentos.
Nos fuimos para el hotel, ducha, cena e hidratación, a las diez tuvimos una reunión informativa sobre la etapa siguiente y a las once y media durmiendo, o eso intentábamos. A las tres de la mañana en pie, desayuno, traslado en autobús a Sant Feliu de Guixols y a las cinco y media daban la salida de la etapa larga, 100 km, hasta Roses.
En esta etapa, salimos en cabeza Valentín y yo, junto a un chico que a la postre sería el ganador, fuimos haciendo km, de forma cómoda sin forzar el ritmo los tres juntos, la verdad es que con muy buenas sensaciones. Hacia el km 25 en un cuestón, se me escaparon los dos, pero más o menos les fui manteniendo la distancia hasta el km 38, en donde me sacaban unos 6 minutos.
A partir de aquí, la carrera abandonaba la costa y se metía hacia el interior, hacia el pueblo de Pals. Fue entonces cuando empezé a perder algo de fuelle, al principio sin darle importancia, pero me comenzó a preocupar cuando me pasó el cuarto y casi no pude continuar con él, después vino un grupete de 8 ó 9, y me enganché con ellos, sobretodo porque iba Samuel, un amiguete, que me instaba a que siguiera con ellos. Y con ellos fui hasta el km 50, donde después del avituallamiento, no pude seguirles más. Mi mente quería correr, pero el cuerpo se negaba. Fueron momentos de absoluta frustración, intentaba correr, pero era incapaz, lo peor de todo es que eran rectas, largas y con un sol de justicia y les iba viendo como se iban escapando, y yo sólo podía andar, tenía las piernas rotas y no entendía lo que pasaba.
Continué andando y trotando de vez en cuando, hasta que ya llegamos a una subida a un castillo, donde pude adelantar a alguno que me pasó, porque para arriba todos andan y al menos eso lo podía hacer bien. A partir de aquí ya empecé a ser consciente de lo que me pasaba, como si fuera un novato, me había deshidratado y además sin enterarme, el cuerpo se estaba autoprotegiendo y por eso no podía correr, se me acalambraban los cuadriceps. Intenté rehidratarme, pero era como llenar un barreño con un grifo y tener cinco grifos abiertos para vaciarlo, así que a duras penas llegué al avituallamiento del km 75, el último de la etapa, pude malcomer un poco de pasta, y beber algo de coca cola, continué gracias a mis amigos Jordi y Susana, que me acompañaron un rato dándome ánimos, pero aún me quedaba lo peor, los últimos 17 km, por la playa, viendo lo edificios de Roses al final y que no se acercaban a pesar de ir hacia ellos. En una lucha interior decidí no mirar más hacia delante y sólo caminar, de hecho me quité las zapatillas para pasar un río que desembocaba en la playa y continué por la orilla, mojandome los pies, hasta que llegué a Roses, donde teníamos que pasar dos canales en canoa y la meta.
Aquí vino lo peor, ducha y a cenar, pero vómitos y nauseas impidieron que pudiera cenar nada más que un poco de yogur, así que me fui a la cama, para intentar descansar algo.
La lógica hubiera dictado que abandonara, y no me castigara más, pero la cabeza dura y el espíritu competitivo me hicieron levantarme a las cuatro a desayunar, todo lo que pude, pero sin reservas, ya que casi no cené y afrontar la última etapa, de 55 km hasta Portbou.
Salí corriendo delante, hasta que se acabaron las reservas, a unos 5 ó 6 km, y a partir de ahí decidí hacer el primer entreno de recuperación para empezar un nuevo ciclo, unos 50 km de caminar correr, muy despacito, para poder acabar esta dura prueba, en total unas 26 horas y media, de actividad y sufrimento, pero también de disfrute y diversión.
Lo de después ha sido otra historia, una semana sin ponerme las zapatillas, y sin parar de comer, tanto ha sido que he engordado un kilo, aparte de recuperar los tres o cuatro que perdí.
La carrera espectacular, cada vez más que se va alejando en el tiempo, y va dejando poso, la experiencia mejor aún, porque como se suele decir lo que no te mata te hace más fuerte, y sé que ahora puedo acometer cualquier reto, pues psicológicamente me ha fortalecido, y he visto límites del cuerpo que no conocía.
Un consejo, beber aunque no os parezc que lo necesitáis, lo digo por experiencia
Pablo
14 comentarios:
ANA, ya comentaré sobre tu entrada en otro momento, que ando liao, pero como ayer no pude estar, pues eso, ¡FELICIDADES! y un besazo por haber cumplido un año menos.
También ¡FELICIDADES!, para Nando.
Pero Pablete que coño haces, tanto dietista, tanto esto sí esto no, ta's tonto coño, mira que no beber nada, pareces nuevo, a ver si estas pasando de rebeco a carnero viejo...
Bueno... bromas aparte, te felicito por tener los huevos de terminar esa peazo carrera te ha tenido que costar un montón, sobre todo estando acostumbrado a ir como una gacela, en la travesera te desquitas no te preocupes.
Enhorabuena machote.
Amigo Pablo;
Entiendo perfectamente todo lo que relatas, de hecho lo he sufrido en mis carnes, me explico, normalmente mi mente me dice que tengo que estar delante con el coach, pero mis piernas no obedecen, otras, mi mente me dice que tengo que dejar de comer esos cocidos con el compaño y despues ese chuleton de ternera, joder y mi cuerpo terco lo embulle sin miramientos.
Amigo Pablo nos falta el control del cuerpo, nunca te ha pasado que la mirada se tuerce cuando ves pasar cerca de una bonita mujer, ¡¡no controlamos!!, si es que al final, somos puta materia, y encima animal.
No obstante mis más sinceras felicitaciones, tienes una mente superior a la mía, yo creo que si quedo el primero la primera etapa, me retiro.
p.d. El año que viene iré con el helicoptero del "Chino" a recogerte.
Ave Fenix.......
De Pablo a Pablo :
Ahora comprendo por qué Ana te escogió : MENUDO CORAJE TIENES.
Felicidades, impresionante.
bonito relato para leer antes de acometer los 101 km peregrinos. si es por beber agua, lo hare por litros, tu tranquilo.
solo los ultras como nosotros sabemos vivir y solventar estas situaciones. aunque yo estoy un poco acojonao para mañana en Ponferrada. me cordare de ti y cuidare de tu mujer (o mejor ella de mi)
FELICIDADES.
despues del relato me preocupa casi mas tu salud mental que fisica, tio, pero olé tus huevos chaval (entre nosotros, un pelin de envidia ya me das. Espero darte un abrazo pronto, aunque como sigas engondardo asi tendre que rodearte.
Amigo Pablo, el relato precioso, la experiencia que has vivido tremenda, con esa capacidad de sufrimiento y esa fuerza mental (algunos la llamarian cabezonería e incluso temeridad), no se donde tendrás tus límites. Lo positivo es que cuando repitas esa prueba siempre sufrirás menos y disfrutarás más.
No se si la mejor decisión no hubiese sido abandonar, yo lo tengo claro, abandonaría, por eso formo parte del pelotón de los mediocres en estas lides.
Acabar esa prueba en circunstancias normales ya tiene su mérito, hacerlo en las condiciones físicas que relatas, es todo un exito.
¡FELICIDADES!
Impresionantes carrera y relato, Pablo; acabas de ganar un admirador incondicional. Tenía el estómago tan encogido como tú mientras iba leyendo. A ver si me pasa eso que dice Carlos del vistazo al Marca y se me pega algo.
Felicidades, suerte, besos y mucha “mierda” a los hermanos gemelos en el Bierzo. Ánimo Heidi y Cachas, vais muy bien preparados, así que a disfrutar. Heidi, cuida al chiquitín y no se te ocurra dejarlo solo, que es aún muy pequeño.
Si queréis que comamos juntos el domingo, llamad a Jesús, nuestro manager-representante, para que concierte la cita.
PD.- ¿Habéis visto lo de Salva en Australia? Estos leoneses están locos.
ánsar.-
Un emocionante testimonio de una magnífica participación en semejante prueba. Para mí sigue siendo inexplicable la existencia de esas competiciones pero, sobre todo, el encontrar atletas que vayan a las mismas. Mi perplejidad y todos mis respetos, Pablo. Felicidades.
Hoy ha sido una mañana triste. Me he engalanado con el único pantalón corto que me hace culito, la camisa que me marca los músculos que defino cada lunes con Paco, todo estaba listo, pero no has aparecido. Ay, Beatriz, qué solo me has dejado.
Antonio se ha quedado al comenzar la cuesta al puto botas y en acto absolutamente egoísta - solidario, me he ido con él, en la cola del pelotón. Los demás, unos egoístas que con tal de quedar bien con nuestra nueva chica - a quien doy la bienvenida - harían cualquier cosa, nos han dejado tirados a Antonio y su leal escudero.
Jadeo tras jadeo ( siempre he jadeado bien, dicho sea de paso ) hemos llegado cerca del Cormorán y Antonio ha dicho que ya no más, que el infarto puede esperar. Con la soledad del juzgador me he dirigido hacia el Chiqui y al cruzarme con los insolidarios me ha esperado y acompañado José Tus ( gracias amigo ), con quien he aguantado hasta Marisma, cuando todavía resonaban en mi cabeza las voces de un ex- convicto : " que viene la Justicia, que viene la Justicia ", saltando como un pajarín por los terrenos de don Alfonso XIII.
Mi único consuelo, Bea, es que no me has visto en tamaña humillación.
P.D. : y yo como un tonto buscando un capullo.
En fin, lo peor de todo es que todavía es viernes y qué lejos queda mi querido lunes, 10 de mayo.
Disfrutad de este maldito fin de semana.
Querido Justi (ahí queda eso!): mis obligaciones laborales me han impedido hoy acompañarte en tu carrera matutina, eso y que anoche me lié... tenía que elegir entre correr tras tus pantalones cortos y llegar tarde a trabajar, pero sonriente, o llegar a trabajar medianamente descansada y a la hora, a costa de perderme el espectáculo y el capullo... elegí la "b", creo que hice mal, pero seguro que uno de estos viernes podemos volver a corretear juntos.
Dejando a un lado las citas estas jurídico-sanitarias, leyendo la crónica de Pablo se me ha ocurrido que a lo mejor no es mala idea correr este tipo de carrerones con una buena vía periférica y un salino a chorro ahí enchufao directo a la vena... no puede ser más incómodo que ir bebiendo por el camino, y te aseguras la hidratación (lo de meterse propofol habrá que estudiarlo también).
Suerte a los de los 101 dálmatas de Ponferrada!
-geñupi-
Muy bonito todo,como te animan,te aconsejan,yo..te llamo......
PRINCIPIANTE.......que ganas tenia de llamarselo a alguien....
boti.
Enhorabuena. Qué pasada de prueba. Y yo que me quejo de hacer un maratoncito de mierda. Espero que nos cuentes en primera persona cómo se puede seguir, y seguir y seguir sin parar. Aunque la cabeza de esté diciéndote otra cosa. Un abrazo y muchas felicidades.
Publicar un comentario