


Ante todo, muchas gracias por interesaros por mi primer/a maratón. Carlines, Jose C….Gracias. La conclusión a la llegué, aún antes de terminar, es que VOLVERÉ. Quizá con algunos kilómetros más en las piernas -aunque creo que la preparación para la Behobia es suficiente-, aumentando el descanso previo y con la experiencia adquirida en esta primera.
Si alguien me hubiera dicho hace cinco años que iba a correr, voluntariamente, un/a maratón, le habría pedido que dejara ya de meterse sustancias, o que al menos las compartiera, porque se le estaba yendo la pelota. Sin embargo, el día 28 de noviembre de 2010, con cincuenta otoños, por casualidad pero con los nervios, la impaciencia y la ilusión de la primera vez, me puse delante de otra línea de salida, de otro reto, de otro encierro, de otro requiebro, de otro partido…
Entrenando y corriéndola con esta banda de locos no deja ninguna secuela psíquica, Luis, salvo que se pueda llamar secuela a una agradable y duradera sensación de confianza, agradecimiento, afecto… que nunca se sentirá nadando, Justithorpedo. Tampoco físicas. Las que sufro ahora ya me las había ganado a pulso en otras carreras o…correrías.
Hasta el km 35 pude mantener un ritmo sostenido que me permitió ir muy bien de cardias y de cabeza, siempre basado en el magnífico esfuerzo de asistencia del Doc, los cariñosos apoyos de Marta’S, de Fiu, de Juan Frodo… y los alientos de todos los camaradas y del estupendo público de San Sebastián. Después del segundo aviso opté por acabar la carrera y, veinte pasos corriendo, veinte pasos andando*, llegar hasta el estadio, sorprendentemente contento. Sospecho que tras estar casi desahuciado para el ejercicio físico, el poder, muchos años después, disfrutar de todo esto, puede ser la causa “remota” de la alegría. La inmediata: la perspectiva de la ducha compartida con... ¡Mmmmm!¡Uuuuuffff!
El día anterior, para distraer la espera y a la dueña, paseamos, bajo el frío intenso y los impertinentes chubascos, por la ciudad de Bayona. Merece la pena la visita y el descubrimiento de un pequeño museo en el que se expone, entre otros extraordinarios cuadros y dibujos, esta preciosa pintura que me recordó a alguien. ¿A vosotros no? Espero vuestras opiniones al respecto.
http://wa2.www.artehistoria.jcyl.es/genios/jpg/INB02608.jpg
Este último puente lo he dedicado a hacer la matanza en Benavides y a dotar al cuerpo de una gruesa capa aislante para el invierno. Salí, también en solitario, a trotar el domingo, una semana después de la maratón, y noté bastante dolor en la pierna. Probablemente correr por la nieve no era lo más recomendable; pero fue bonito. Espero estar mejor este fin de semana.
http://goo.gl/photos/O7ixQiMU0D
Si alguien me hubiera dicho hace cinco años que iba a correr, voluntariamente, un/a maratón, le habría pedido que dejara ya de meterse sustancias, o que al menos las compartiera, porque se le estaba yendo la pelota. Sin embargo, el día 28 de noviembre de 2010, con cincuenta otoños, por casualidad pero con los nervios, la impaciencia y la ilusión de la primera vez, me puse delante de otra línea de salida, de otro reto, de otro encierro, de otro requiebro, de otro partido…
Entrenando y corriéndola con esta banda de locos no deja ninguna secuela psíquica, Luis, salvo que se pueda llamar secuela a una agradable y duradera sensación de confianza, agradecimiento, afecto… que nunca se sentirá nadando, Justithorpedo. Tampoco físicas. Las que sufro ahora ya me las había ganado a pulso en otras carreras o…correrías.
Hasta el km 35 pude mantener un ritmo sostenido que me permitió ir muy bien de cardias y de cabeza, siempre basado en el magnífico esfuerzo de asistencia del Doc, los cariñosos apoyos de Marta’S, de Fiu, de Juan Frodo… y los alientos de todos los camaradas y del estupendo público de San Sebastián. Después del segundo aviso opté por acabar la carrera y, veinte pasos corriendo, veinte pasos andando*, llegar hasta el estadio, sorprendentemente contento. Sospecho que tras estar casi desahuciado para el ejercicio físico, el poder, muchos años después, disfrutar de todo esto, puede ser la causa “remota” de la alegría. La inmediata: la perspectiva de la ducha compartida con... ¡Mmmmm!¡Uuuuuffff!
El día anterior, para distraer la espera y a la dueña, paseamos, bajo el frío intenso y los impertinentes chubascos, por la ciudad de Bayona. Merece la pena la visita y el descubrimiento de un pequeño museo en el que se expone, entre otros extraordinarios cuadros y dibujos, esta preciosa pintura que me recordó a alguien. ¿A vosotros no? Espero vuestras opiniones al respecto.
http://wa2.www.artehistoria.jcyl.es/genios/jpg/INB02608.jpg
Este último puente lo he dedicado a hacer la matanza en Benavides y a dotar al cuerpo de una gruesa capa aislante para el invierno. Salí, también en solitario, a trotar el domingo, una semana después de la maratón, y noté bastante dolor en la pierna. Probablemente correr por la nieve no era lo más recomendable; pero fue bonito. Espero estar mejor este fin de semana.
http://goo.gl/photos/O7ixQiMU0D
Las cinco primeras fotos resumen concisamente el proceso de la matanza, que es mucho más largo, cansado y nutritivo. Las dos últimas, mi carrerita por la nieve del domingo.
* En el libro “Un mundo sin fin”, continuación de “Los Pilares de la Tierra”, K. Follet, una de las protagonistas, Gwenda, huye del bandido al que la ha vendido su padre para poder comprar una vaca y alimentar así al resto de la numerosa familia. Agotada por la carrera y el miedo recuerda que, “como es sabido”, la manera más rápida de recorrer largas distancias es correr veinte pasos, andar otros veinte, correr veinte, andar veinte... Yo no estaba agotado ni tenía miedo, iba sonriendo, pero hice lo mismo que Gwenda y también llegué al refugio.
* En el libro “Un mundo sin fin”, continuación de “Los Pilares de la Tierra”, K. Follet, una de las protagonistas, Gwenda, huye del bandido al que la ha vendido su padre para poder comprar una vaca y alimentar así al resto de la numerosa familia. Agotada por la carrera y el miedo recuerda que, “como es sabido”, la manera más rápida de recorrer largas distancias es correr veinte pasos, andar otros veinte, correr veinte, andar veinte... Yo no estaba agotado ni tenía miedo, iba sonriendo, pero hice lo mismo que Gwenda y también llegué al refugio.
4 comentarios:
Ansar, eres un fenomeno,lo mismo liberas al preso, que matas el cerdo que corres una maraton a tus cuarentaymuchos, de nuevo de vuelta
Yo creo que nos va ha traer más cuenta dejar los maratones y meternos en faena de la matanza del cerdo, hombre ónde va parar...
mucho mejor.
Menuda pinta que tiene todo , por eso dicen que de los chones vale todo hasta los andares.
UUUFFF!!LO SIENTO EMILIO,PREFIERO UN MARATON,QUE UNA MATANZA.AAGG!
TE VEREMOS MANANA SABADO? COMO VA TU PATITA?
HOY ES LA VIRGEN DE LORETO NO TE OLVIDES.
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