EL CUETOGATE
Lamentándolo mucho, una vez más, me veo en la necesidad de dar la cara con el único objetivo de describir fielmente lo que fue la Vuelta por Relevos Ciudad de Santander. He esperado unos días, siempre con el ánimo de dar la voz a los numerosos testigos presenciales que allí se dieron cita. Pero nada. Mucho silencio cómplice ha rodeado a la prueba: una entrada institucional de José Manuel con fotos y tiempos (impagable el esfuerzo que está realizando en el mantenimiento del blog), apenas un par de comentarios etéreos sobre la carrera… y pasemos rápidamente a otros temas, que en Cueto pasaron muchas cosas y hay mucho que esconder.
Esconder los fracasos, por ejemplo. Porque un fracaso fue la actuación de casi todas las integrantes (Paqui, Pruden, Paula) del equipo femenino. Acostumbradas a pasearse por Cueto en los últimos años, el domingo las estaban esperando: pulida en toda regla. Dos equipos de Cueto había, dos equipos que se encargaron de mojar la oreja a nuestras chicas para dejar bien claro que lo del año pasado fue un incidente menor. A gorrazos las sacaron del podium.
Esconder las manipulaciones, por ejemplo. Porque una manipulación ha sido ignorar el magnífico tiempo (12:12) de una relevista (Carmen), todo porque pasó por encima a la práctica totalidad de miembros del equipo que estuvieron en la carrera.
Esconder los fiascos, por ejemplo. Porque de absoluto fiasco se puede calificar la actuación del equipo B (Francisco, Pedro, Fonso, Mario). Acostumbrados a gallear a las 7:00 de la mañana, incapaces fueron de llegar entre los primeros en una carrera que está diseñada para atletas de sus características
Esconder los tejemanejes, por ejemplo. Porque un tejemaneje fue ver publicados los tiempos (17:34) de un relevista (Sebio) que, más tarde, como por encanto pero tras chillona y amenazante reclamación, los jueces convirtieron en imposibles 14:00 minutos, dadas las características del protagonista.
Esconder la felonía, por ejemplo. Porque felón fue el comportamiento de aquellos (Chema) que prefirieron simular una lesión antes que enfrentarse cara a cara a las dificultades que entrañaba una carrera como la del domingo.
Esconder la deslealtad, por ejemplo. Porque desleal fue la actitud de algunos seguidores del equipo –minoritarios, afortunadamente- más preocupados en halagar la carrera realizada por las chicas del Inelecma-Piélagos (Fidel) o en saber el lugar del vermouth (Luis), antes que animar a los esforzados atletas que dieron la cara por ellos en el asfalto.
Esconder los éxitos, por ejemplo. Porque un éxito fue la actuación de algunos integrantes del equipo A (José Manuel, Emilio y este humilde servidor). A pesar del lastre ya descrito, el equipo consiguió mejorar notable y claramente su posición respecto al año pasado, demostrando que esta fiable alineación tiene un potencial de crecimiento enorme, siendo la única de la que se pueden esperar futuros éxitos deportivos.
La denuncia está realizada. Ahora vendrán las envidias, las manipulaciones y las medioverdades en forma de comentarios. No hagáis caso. La realidad de Cueto es la que aquí se ha descrito. Duela a quien duela. Caiga quien caiga.