Está claro que la influencia de la candidatura de Santander a la Capital Europea de la Cultura se deja notar entre los componentes del grupo. Si ya en la San Silvestre se vieron detalles alpinos en Heidi o se anunció la fracasada presencia de un “bobby” inglés, hoy se nos ha presentado en la salida el mismísimo Don Perillón: con cuerpo, redondo, elegante, bien estructurado, pero con esas burbujitas chispeantes que le impiden alcanzar todo su esplendor en los postres para convertirse en trago amargo. Una lástima.
Una salida compacta para todo un clásico: grúa de piedra por Reina Victoria y vuelta por el mismo sitio. Hay que alejar las cuestas de la llegada todo lo posible, pues Don Perillón apuntaba cansancio y no era cuestión de hacer el ridículo. Ya en la ida, la Europa unida formó cuatro grupos: uno cabecero con las grandes potencias, entre los que iba nuestro ídolo; la Europa mediterránea unos metros atrás; la Europa unida en Santa Alianza Matrimonial y, finalmente, la Europa de las mujeres.
De regreso, la cuesta del gas se subió a ritmo suave atendiendo a las condiciones post-navideñas de los corredores. En Reina Victoria Don Perillón se mostró pero nadie quiso responder a su provocación. En la curva de Bélgica (de antes La Magdalena) se notó un acelerón. Pero fue ver Sebio la bandera lituana a lo lejos en lo alto de Brisas, recordar sus orígenes y apuntillar en plena cuesta a Don Perillón y sus acompañantes. Muchos pensaban que era bala de fogueo, pero nada de nada: disparo certero a la nuca.
Resultó curioso contemplar la llegada en la recta hacia Marisma: el lituano orgulloso, sin volver la vista atrás, y manteniendo la distancia a sus perseguidores. Destacable el larguísimo esprint del ladino José Manuel, llevando en volandas a Don Perillón para tratar de alcanzar a Sebio. Vano intento, pero su gesto será sin duda recompensado en mejores circunstancias por el maestro vinatero. Destacable también, aunque no podía ser de otra manera, la exquisita neutralidad de nuestra alpina Heidi en el episodio de caza del intrépido lituano. Remarcar el quiso y no pudo de Dámaso, pero llegarán tiempos mejores. El resto del grupo llegó bien, a ritmo tranquilo, que esto no ha hecho más que empezar.
Fantástico por Sebio, pues como dice un viejo proverbio lituano: begalvis vištienos nepasiekia corral.
Una salida compacta para todo un clásico: grúa de piedra por Reina Victoria y vuelta por el mismo sitio. Hay que alejar las cuestas de la llegada todo lo posible, pues Don Perillón apuntaba cansancio y no era cuestión de hacer el ridículo. Ya en la ida, la Europa unida formó cuatro grupos: uno cabecero con las grandes potencias, entre los que iba nuestro ídolo; la Europa mediterránea unos metros atrás; la Europa unida en Santa Alianza Matrimonial y, finalmente, la Europa de las mujeres.
De regreso, la cuesta del gas se subió a ritmo suave atendiendo a las condiciones post-navideñas de los corredores. En Reina Victoria Don Perillón se mostró pero nadie quiso responder a su provocación. En la curva de Bélgica (de antes La Magdalena) se notó un acelerón. Pero fue ver Sebio la bandera lituana a lo lejos en lo alto de Brisas, recordar sus orígenes y apuntillar en plena cuesta a Don Perillón y sus acompañantes. Muchos pensaban que era bala de fogueo, pero nada de nada: disparo certero a la nuca.
Resultó curioso contemplar la llegada en la recta hacia Marisma: el lituano orgulloso, sin volver la vista atrás, y manteniendo la distancia a sus perseguidores. Destacable el larguísimo esprint del ladino José Manuel, llevando en volandas a Don Perillón para tratar de alcanzar a Sebio. Vano intento, pero su gesto será sin duda recompensado en mejores circunstancias por el maestro vinatero. Destacable también, aunque no podía ser de otra manera, la exquisita neutralidad de nuestra alpina Heidi en el episodio de caza del intrépido lituano. Remarcar el quiso y no pudo de Dámaso, pero llegarán tiempos mejores. El resto del grupo llegó bien, a ritmo tranquilo, que esto no ha hecho más que empezar.
Fantástico por Sebio, pues como dice un viejo proverbio lituano: begalvis vištienos nepasiekia corral.
Y todavía queréis que me una a vuestras excursiones los martes o jueves.
ResponderEliminarVosotros lo que deseáis es darme matarile.
Acabo de ver Avatar y me ha encantado, lo único el incordio de las gafitas ( y aguantar a la de al lado que no hacía más que gritar ( casi tanto como Gema en nochevieja, según se comenta )).
Amigo Frodo;
ResponderEliminarImpecable tu literalidad de los hechos, lástima no haber estado allí, ¡¡ digo en la cola !!, para apuntar las matrículas de aquellos que ayudan cuando no deben. Jose va por ti...., mira Heidi, como se comportó.
Mañana, jornada de relax, actualmente no tengo competencia.
Pajaro orgulloso .....
a mi ladino, pero con la pelota de Heidi no se atreve, como gritaba "corre Sebi, corre", que pena
ResponderEliminar