Quizás como no tenía cita con la épica, mi paso por la Media Maratón del Bajo Pas resultó de lo más agradable. Si la tarde-noche del sábado fue una invitación a quedarse en casa, el domingo amaneció no dando opción a las disculpas: mañana espléndida = hay que ir a correr. La verdad es que llegué con el tiempo justo para la salida y apenas tuve tiempo de estiramientos, calentamientos y demás zarandajas. Supongo que ese ahorro físico y energético me viniera bien para el posterior desarrollo de la prueba. Saludé a Pablo Bomberman a la altura del Oxford, dándome el parte de parte del grupo: “he sentido muchos nervios, he visto cuchillos entre los dientes, la gente anda con ojeras,…”. Me asustó. Un señor de bigote con banderas rojas en las manos me ordenó que fuera inmediatamente a la salida. Cumplí a rajatabla. Seguía sin ver nadie de los nuestros.
Allí en la salida ya me encontré con Super Pedro. Por un lado, siempre te hace ilusión encontrar a un conocido; por otro, ya es mala suerte toparte con uno a los que resulta imposible seguir. Lo único positivo es que siempre podré decir que parte de la carrera la hice con Pedro. El caso es que dieron la salida y, de repente, te empieza a pasar gente por todos los lados, uno te mete un codazo, otro te empuja, otro te mira con desprecio… no entiendo esa prisa repentina cuando quedan 20 kilómetros por delante. Es como si esos primeros metros de la salida fueran los decisivos para hacer un buen tiempo. Cuando se despejó un poco la cosa atisbé a lo lejos a un grupito compuesto por Carmen, Yolanda, el Abuelo y Fidel, a quienes me uní en cuanto pude. Vimos a Ángel pululando por los arcenes cámara en ristre, dicen que también estaba Eloy con su Leica. Hicimos juntos los primeros 2-3 kilómetros a muy buen ritmo (para nosotros), quizás a un poco menos de 5 minutos/kilómetro. Carmen y Fidel siguieron fuertes durante 3-4 kilómetros más, manteniendo ese ritmo en torno a los 5´ / km. que a mí me seguía pareciendo rápido, pero allí aguantábamos como podíamos. A la altura de Quijano (km. 8) ya habíamos formado un cuarteto Fidel, uno de Eibar, uno de la zona y yo. Manteníamos un ritmo bueno, íbamos hablando, saludando a la gente y comentando sobre la carrera. A mí el paso por Renedo se me hizo pesado y largo, pues son casi cuatro kilómetros metiéndote por callejucas y barrios y parece que no vas a salir nunca. Sólo cuando ya pasas el puente y entras en Vioño, enfilas la recta de la Cristalería y, sobre todo, ves el cartel del kilómetro 13, sabes que ya te queda menos de la mitad y encaras con otro tono lo que resta. Esta segunda parte del recorrido, a pesar de ser más dura, a mí me ha gustado más: pasas por más barrios, hay edificios de interés, es más sombrío, corres junto al río, saludas a la Vicepresidenta de Cantabria,… y cuando te quieres dar cuenta, te faltan menos de 4 kilómetros. La cuestona final es dura, y el último kilómetro también se me hizo largo: “me encuentro muy bien y voy a darlo todo, ¿vienes?” me dijo Fidel. Enchufó el turbo y salió de estampida. No hubo quien pudiera seguirle. Cuando pasé bajo el reloj de la llegada marcaba 1 h. 49’ 29’’, cuatro minutos menos de lo que hice en la Media de Vitoria, única en la que había participado hasta ayer. Terminé contento y sin sensación de estar reventado.
Y los demás, ¿qué tal lo vieron?
2 comentarios:
Lo cierto es que al principio nos preocupamos, cuando no te vimos llegar a la línea de salida. He de reconocer que en un principio me costaba trabajo imaginar la excusa perfecta. ¿qué me contaría el Hermano Poeta para explicar su ausencia? Me imaginaba algo en plan grande (tipo secuestro o así). Por eso cuando te vi aparecer, en plena carrera, en la segunda vuelta acompañando al Boticario, me llevé un gran alivio.
Por lo demás yo, desde fuera, lo vi con muchas ganas de correr de una p vez. Porque os vi a todos fenomenal. Ibais como tiros. Otra vez será. Ya sabéis, hay más veces que peces.
Aunque no he dicho nada, lo pasamos muy bien con mis compañeros de fotos y fatigas. Con Marta y la mujer del abuelo (me falla la memoria), con Eloy y su compañero de trabajo y con los tres menores que, al final, acabaron haciendo buenas migas.
Estuvo todo muy bien.
Hasta mañana, me voy a forrar libros.
ASI LO VI YO:
Pruden y yo salimos con la idea de 5´el km y la verdad es que lo fuimos clavando. En el km2 pasamos en 10:00 y en el km6 en 30:00, luego mejoramos un poco antes de llegar a Renedo, y ya fuimos unos 15 segundos por debajo hasta el km18 donde las piernas nos empezaron a pesar un poco. La última subida, la cuestona, se nos atraganto un poco, pero afortunadamente nos recuperamos en la bajada y pudimos mantener el ritmos hasta la meta. Bueno, hasta la meta no porque en la última curva Pruden decidio "darlo todo" y se marco un sprint en el que me dejo atras ;-) y de hecho en la clasificación entre los dos figura otro corredor al que Pruden logro pasar y yo no. Al final, 1h 45m bajando el anterior registro de la prueba. Fenomenal.
Por cierto, que me dijo Pruden que no os contase que en el km15 pasamos a la 3 clasificada con un pequeño aceleron, pero no se lo digais a nadie, es un secreto :-)
A resaltar:
-Frodo y Fidel saboreando una carrera de menos a mas. Se les notaba satisfechos y que habian disfrutado.
-La segunda parte de la carrera de David (chapeau)
- Yoli, que hudo que decirla que dejará de correr cuando hacia 20 metros que ya habia pasado la meta. Lo suyo son las carreras mas largas y no estos paseos :-)
- Pedro....por debajo de 1h 30m. IMPRESIONANTE
- Carmen, me quedo con su cara (ver foto) al recoger el trofeo.
- ANA, la multitrofeos, en breve va a necesitar volver a cambiarse de casa, no le van a caber.
- Pablo....es otro nivel.
- Abuelo, de menos a mas como los campeones.
Los mas sufridos: nuestros animadores, en especial el KUN, que le brillaba la mirada de ganas de correr. KUN, todo llegará.
Lope, no esperes, vente que ya sabes que Carmen se adapta a cualquier ritmo y si hace falta te espera y solo corre a 3´30 ;-)
Menudo rollo os he soltado.
Cuidaros.
Carlos.
Publicar un comentario